Victoria Eugenia González

Victoria Eugenia González

Victoria González es sicóloga y docente de la Universidad Javeriana de Cali, donde coordina el área de sicología organizacional. Actualmente, esta terminando su tesis de doctorado sobre los movimientos sociales por la paz. En Cali, trabaja con el CINEP dinamizando la coordinación de las personas interesadas en participar en la Carta de responsabilidades.

Entrevista

¿En qué medida la Carta de responsabilidades puede ser útil en Colombia?

Yo le veo varias utilidades. En este país, hay muchas fracciones de Colombianos enfrentados sobre el deber ser de Colombia. No hay acuerdos sobre unos mínimos inteligibles. Por ejemplo las personas que están en las fuerzas armadas ilegales de extrema izquierda tienen su visión. Las personas de extrema derecha también. Y cada fracción tiene su ejercito para defender su concepción. Así entramos en choque y parte de nuestro problema consiste en que no tenemos acuerdos. La Carta de responsabilidades permite ir construyendo poco a poco, desde las bases, acuerdos mínimos sobre un deber ser de nosotros como ciudadanos en Colombia. Quizá cuando se estaba promoviendo la idea de la Carta de responsabilidades no se esperaba que se pudiera abordar la perspectiva del conflicto colombiano, aunque si representa un excelente pretexto para superar nuestra dispersión de visiones.

Otra posibilidad es que los grupos que lleguen a estos acuerdos básicos mediante una Carta de responsabilidades, podrían usar dichos acuerdos como forma de presionar a los gobernantes y los representantes que ellos eligen. La idea es apoyar grupos políticos o candidatos que se comprometan con esa idea sobre las responsabilidades de lo que debe ser el gestionar de la ciudadanía.

¿Entónces es un tema político?

Claro. Podría tener una utilidad política, pero solamente en la medida en que realmente se haga uso de la Carta como un instrumento. Sigue siendo una concepción muy regional. Todavía es muy difícil proyectar que puede suceder a nivel mundial. Pero desde una perspectiva mundial, donde se lograra realizar este sueño de un parlamento mundial ciudadano, seria una opción para crear un espacio de poder para la ciudadanía. Y este espacio de poder, de la mano con una concepción de la Carta de los derechos humanos y de la Carta de la ONU, seria una posibilidad para construir un elemento mas para empoderar una ciudadanía que ahora no tiene mucho poder sobre su futuro.

¿Para crear esta otra realidad, con una ciudadanía mas involucrada, qué papel puede jugar la Carta de responsabilidades?

El trabajo mas duro que le veo a la Carta es ponerla de acuerdo entre diferentes sectores y escenarios políticos y sociales. Establecer una idea central  sobre este principio básico: hacia donde queremos ir. Pero si se lograran acuerdos con grandes grupos, y ojalá con toda una ciudadanía mundial, podríamos retomar el poder sobre el curso de nuestro futuro y de nuestro presente.

¿Cómo puede la Carta cambiar las mentalidades y tener un impacto en la sociedad?

La primera gran ganancia al nivel sicológico para cada individuo que tome conciencia de la filosofía de la Carta de responsabilidades, es descubrir su propio poder. Es pensar que cada  uno tiene un poder y hay que ejercerlo. Porque cuando tu piensas que todo el poder pertenece a los otros, no tienes nada que hacer. Pero en el momento en que te das cuenta de que si tienes poder, hay un impacto sobre la autoestima y sobre tu realidad. Según la teoría de las expectativas, queda muy claro que cuando las personas suponen que no pueden lograr algo ni siquiera lo intentan. En cambio si a las personas se les genera la expectativa de que pueden ser mucho más, que son inteligentes, capaces, tienen metas mas altas y empiezan a desarrollar acciones para alcanzarlas. Es como una profecía que se auto cumple: yo si tengo capacidad de transformar mi realidad, por lo tanto si dirijo mis acciones hacia una transformación positiva de la realidad. Para todas estas personas que se sienten tan sin poder, tan lejanas de un Estado que no les brinda opciones de vida digna, tan lejas de cumplir el sueño que les prometió la modernidad, hay un impacto sicológico.

Un segundo impacto es que como la Carta de responsabilidades humanas se define desde una perspectiva de grupos de interés, de gremios, o de organizaciones, esta capacidad individual de poder transformar la realidad se puede convertir a través de esos grupos en un impacto de poder ciudadano. Se convierte en un espacio de empoderamiento organizado. Y esta nueva dimensión contribuye en transformar la realidad.

¿Esto sería a largo plazo?

Diría a largo y mediano plazo. Poco a poco contribuye en construir un sujeto político. Una de las dificultades que tiene la Carta es cuando una persona de un barrio dice: ¿Más responsabilidades para mí que ya tengo tantas? La cuestión es que no se trata de responsabilidades cualesquiera. Son mas responsabilidades pero desde una perspectiva estratégica. Se trata de identificar cuales son las responsabilidades que si me sirven para generar poder y cuales son las responsabilidades que definitivamente no me sirven sino para desgastar mi vida. Son tipos de responsabilidades que potencialmente pueden generar espacios de poder, de construcción ciudadana. No es un tipo de responsabilidad mas que me cargo en la espalda y que me agota. Ahora, en este momento, todo lo que estoy diciendo es solamente un sueño. Pero podría ser realidad en la medida en que trabajamos en este sentido.

¿Qué futuro le ve a esta Carta de responsabilidades humanas?

Tiene el futuro que nosotros queramos que tenga. Si la vemos como una carreta mas, muy interesante, de unos locos que se reúnen por allá en una asamblea mundial de ciudadanos, y basta, será simplemente un lujo mas de un grupo de personas. Pero si realmente creemos en el cuento y le damos la importancia que tiene para potenciar a los individuos como sujetos, con el poder de transformar la realidad, si vemos la importancia que tiene en un país como Colombia el hecho de generar acuerdos mínimos para que no nos sigamos destruyendo, entonces la Carta puede ser de un gran valor.

¿Y qué pueden aportar al mundo las Cartas  de responsabilidades que se van a redactar en Colombia?

Primero que todo la imagen de Colombia en el mundo es de un país un poco cercano a Argelia... Tenemos records mundiales que generan la idea en el mundo de que nosotros difícilmente podremos construir futuro, ya que tenemos grandes dificultades para construir presente. Muchos se sorprenden de que con los índices de violencia que tenemos podamos seguir viviendo... Entonces frente a esa realidad, Colombia puede primero que todo aportar una actitud: hay problemas pero hay posibilidades de seguir adelante y de seguir creyendo en el futuro. Si Colombia deja de creer en el futuro entra en depresión, pierde la posibilidad de poder transformar el presente de una forma positiva. Una Carta de responsabilidades escrita desde Colombia es como un canto a la esperanza de que si se puede construir espacios de poder alternativo. Y si se puede en Colombia se puede en cualquier país del mundo.

¿Cuáles recomendaciones haría al Comité internacional de la Carta de responsabilidades?

Una Carta de responsabilidades que correspondiera a una Carta mundial necesita mucha apertura de mente. Yo temo en algunos momentos que el sello del pensamiento occidental ahogué a su hijo que puede ser brillante. En Colombia tenemos influencia del pensamiento occidental pero somos una mezcla cultural. Y si en algún momento se quiere llegar a imponer una forma de pensamiento que corresponda solo a la filosofía del occidente europeo, podría morir la Carta en sus pretensiones.

Otro punto: un proceso tan ambicioso donde la Carta se escribe desde las bases debe requerir paciencia y total sinceridad y honestidad con respecto a los contenidos. Si se llega a tener una Carta que discutieron muchas personas pero que ya estaba escrita en Francia o entre los genios que saben pensar el mundo en algún lugar, esta Carta pierde legitimidad y se vuelve instrumento de poder de uno pocos. La tentación puede ser grande porque como el proceso es tan lento, se puede desesperar en el camino.

También es indispensable que todos los que estamos adelantando y escribiendo Cartas pensáramos en definir metodologías. Y para elaborar estas metodologías hay que ir mas allá de lo que estamos haciendo en Colombia, que es un poco ensayo y error. Tocaría que en este trabajo se involucraran sicólogos, pedagogos, científicos, etc... y diseñar una buena estructura que se adapte culturalmente a cada una de las zonas donde se este haciendo. Se trata de diseñar una forma pedagógica de discutir la Carta de responsabilidades que sea profesional y ágil, aprovechando todos los conocimientos de las personas, grupos y países en los cuales ya se ha empezado a trabajar el tema.