María Teresa Arizabaleta

María Teresa Arizabaleta

Maria Teresa Arizabaleta es arquitecta, técnica en planeación, administradora de empresas pero ante todo, dice ella, su titulo más importante “es el de feminista, con una lucha de 54 anos”. Es una de los fundadores de la Unión de Ciudadanas de Colombia, la organización feminista que lucho por el voto de las mujeres, obtenido en el 1954. Desde hace dos años, trabaja con mujeres de los barrios populares de Cali y otros municipios del Valle el tema de la Carta de responsabilidades humanas en esta región del sur colombiano.

Entrevista

Las mujeres del Valle del Cauca fueron las primeras en Colombia en redactar una carta de responsabilidades humanas...

A los derechos humanos les faltaba la carta de responsabilidades. Matilde González, una de las primeras feministas de Colombia, directora del Gimnasio Femenino del Valle, donde estudie, nos decía en 1942 que no se explicaba como aparecieron los derechos humanos, sin los deberes humanos. Ella planteaba claramente la necesidad de clasificar también estos deberes humanos. La carta para mí es el compromiso que tienen los ciudadanos de hacer cumplir los derechos humanos. Solo en la medida en que las responsabilidades se ejerzan y se cumplan se puede cuestionar y ser contestatarios ante el cumplimiento o el incumplimiento de los derechos humanos. La carta permite llevar a cabo un proceso pedagógico para que los derechos y las responsabilidades humanas se cumplan.

¿Cómo fue la redacción de esta carta? ¿Cómo lograron conciliar los distintos puntos de vista sobre responsabilidades?

Lo primero que hicimos fue un debate. Claro que hubo divergencias. Incluso algunas dijeron: tantas responsabilidades que ya tenemos y nos quieren echar mas responsabilidades encima... Pero decidimos identificar cuatro principios a los cuales no podriamos renunciar, unos valores esenciales para las mujeres. Ese día hubo una lluvia de valores. Mas o menos 18 salieron. Pero de los 18 estuvimos eliminando varios hasta que quedaron cuatro: la responsabilidad, la honestidad, la transparencia y el compromiso. Y hay otro que consideramos muy importante para el movimiento femenino: la equidad. Pueden haber muchas definiciones de la equidad. Yo tengo una: si la justicia es darle a cada uno lo que se merece, la equidad es darle a cada uno teniendo en cuenta las diferencias que hay entre las personas. Es decir: es la justicia entre diferentes. Decimos eso porque no hay justicia con la mujer. Pero en la redacción de esta carta lo importante fue tener la oportunidad, durante dos anos, de reunir cuarenta mujeres y de mover las conciencias. Lo importante es este proceso.

¿Y cuál es el objetivo?

Son muchos. Hay un objetivo general: definir las responsabilidades de las mujeres ante la vida. Pero ante temas escogidos. No fue fácil definirlos. Establecer una lista entera seria inacabable. Entonces escogimos algunos temas: la economia, el empleo y el desarrollo. Y ahí siguieron la responsabilidad sobre salud, educación y el medio ambiente. Decidimos darles mucho énfasis a los temas del empleo, la paz, y el empoderamiento político. Son temas que ya manejamos con la Red Mujer, Poder y Paz, y con nuestra Escuela de ciudadanía donde estamos formando mujeres hace muchísimos tiempos. Son temas universales, que tocan todas las mujeres del mundo. Una cosa por ejemplo que es universal y globalizada es el patriarcado. No hay país en el mundo donde no haya una cultura patriarcal. Algunas son peores que otros. Entonces nuestro objetivo concreto es tratar de cambiar esta cultura, para el bien de las mujeres y de los hombres.

¿La carta de responsabilidades puede traer cambios de orden cultural?

Ayuda. Si una mujer tiene poder, va a ser contestataria, va a atacar la cultura patriarcal. Nosotras queremos un cambio cultural equilibrado y sostenible, con igualdades de oportunidades para la mujer. La idea es construir una ciudadanía plena de las mujeres para que lideren procesos de cambio por medio del trabajo feminista y pacifista. Este mismo trabajo lo hicimos con la carta.

¿Entonces, trabajar por la carta de responsabilidades representó una continuidad en su trabajo?

La veo no solo como una continuación, sino también como una herramienta mas de nuestro trabajo. Para la carta de responsabilidades, aquí la tierra ya estaba abonada. Nosotras ya teníamos una agenda establecida durante una constituyente firmada en el Congreso de la republica por mujeres de todo el país, y presentada el 25 de noviembre del 2002, el día de la no-violencia. Y todo lo que esta en la agenda esta también en la carta de responsabilidades. Ya teníamos este objetivo de liderar el cambio cultural, de promover el empoderamiento de la mujer, su participación en la toma de decisiones y de buscar la convivencia pacifica. Ya teníamos desde hace 47 anos una escuela por la democracia, la reconciliación y la paz. Tenemos un centro de documentación, atendemos a las victimas. Y a veces me digo que los logros son muy pocos: me acaba de llegar un informe sobre la tortura y sigue igual, las mujeres siguen siendo mal tratadas.

¿Ya empezó el trabajo de difusión de la carta?

Claro. Y la gente esta entusiasmada, según lo que veo en Colombia cuando viajo. Cuando voy a los municipios a celebrar el día de la no-violencia el 25 de noviembre, hablamos de la carta. Cuando promovemos el día de la mujer, o durante la convención nacional de la Unión de Ciudadanas, ahí también planteamos el tema de la carta. Ahora, la carta cuesta, y no tenemos recursos. Pero nosotras sabemos trabajar con plata y sin plata.

¿Cuál sentido político le da a este trabajo?

Es una agenda política. La carta es eminentemente política. Tiene muchísimas probabilidades de convertirse en un proyecto de vida para nosotras. Tengo la certeza de que en manos de las mujeres, la carta es un instrumento para el cambio cultural. Igualmente, es necesario un cambio cultural para que se desarrolle la carta. Si no hay cambio cultural la carta no sirve para nada.      

¿Qué futuro le ve a la carta de responsabilidades?

Si se la dan a gente como nosotras tiene futuro. Hay que tener pasión para eso. Yo no creo sino en la gente que hace las cosas por amor o por rabia. Esto necesita militancia. Ahora, lograr el cambio va a ser largo. Yo calculo que la carta pueda tener efectos en unos cincuenta anos. Yo soy una persona de edad pero cuando veo a jóvenes trabajando en este proyecto, eso me llena de energía, sé que esto va a seguir. Esta carta es ante todo un proceso pedagógico. Y no se puede medir con un resultado inmediato. Lo que hicimos las mujeres del Valle fue dar un empujón a la primera ola de la carta. Un primer resultado podría ser que aparezcan muchas cartas de responsabilidades en Colombia. La de los empresarios, de los indígenas, de los obreros... Y con cada uno de estos grupos habrá habido un proceso pedagógico. El resultado es a muy largo plazo. ¿Qué saliera una carta única? Quizás sí, quizás no. Es tan largo el proceso que puede diluirse en el camino. Pero siempre quedara la semilla.

¿Cuáles serían sus recomendaciones para el Comité internacional de la Carta de responsabilidades humanas?

Que busquen gente que milite e incida en la sociedad. Esto es para lideres. Toca ir a las comunidades, hablar con la gente, y decirles por favor, cogen esta carta y repítanla, por lo menos aquí. Y este le dice igual a otras cinco personas. Yo tengo mucha esperanza en estas cuarenta mujeres que han elaborado la carta de responsabilidades del Valle. Lo importante es que haya siempre un trabajo en red.