Eduardo Montenegro
Eduardo Montenegro, 26 años, estudia sociología en la Universidad del Valle. Nacido en Cali, vive en el barrio Brisas de Mayo de la comuna 20. Hace cinco años fundó con un grupo de amigos la Asociación Centro Cultural la Red (ACCR), que agrupa a más de 200 niños y adolescentes de esta zona popular de Cali. La Asociación organiza talleres que van desde la enseñanza de la salsa y del rap hasta el fútbol, la panadería, la sensibilización sobre derechos de los niños y la protección del medio ambiente.
Entrevista
¿Cuáles son para ti los principios fundamentales de la carta de responsabilidades humanas?
Me parece fundamental la idea según la cual la responsabilidad de un ser humano es proporcional a su nivel de conocimiento o a su condición de vida. Y lo es también esta mirada según la cual se pueden construir los derechos humanos desde la misma comunidad, teniendo en cuenta el principio de responsabilidad individual. Porque tanto en la historia como en la misma cotidianidad se asume que yo puedo tener una acción que vaya en contra de los derechos de los demás. Asumo mi responsabilidad, y la puede haber de diversas formas, según mi color de piel, según mi capacidad económica, o mis relaciones. Me parece importante la apuesta de la carta en este sentido. El delito no puede ser igual para todo el mundo. Para algunas personas que tienen mejor nivel de conocimiento, las penas en caso de delito tienen que ser más altas.
¿Por ejemplo?
La situación de la caña de azúcar. La siembra masiva de caña en el Valle cambió radicalmente las formas de agricultura que existían antes. Todas la comunidades están dependiendo ahora del monocultivo de caña, que ofrece a la gente periodos de trabajo muy cortos. Eso incide en sus condiciones de vida. También llegan a hacer trabajar los niños. Ahí hay una responsabilidad mucho mayor de los empresarios que de los campesinos, y los primeros tienen que tener un castigo superior.
¿Al nivel de este barrio y de tu grupo de jóvenes, qué tipo de responsabilidades tienen ustedes?
La educación tiene que ser un compromiso muy fuerte de nuestra comunidad. Es importante decir a los muchachos «hay que finalizar los estudios». Y no solo el bachillerato sino también buscar acceso a la universidad. Es cierto que a nosotros nos toca más duro porque somos más pobres. Listo, pero eso es una de nuestras responsabilidades, y nos toca ejercerla individual y colectivamente si realmente queremos mejorar el barrio y tener más adelante mejores condiciones de vida.
Otra realidad muy dura es la violencia intrafamiliar. La gente tiene la responsabilidad de hacer la denuncia cuando se presenta. Otro ejemplo es el de la sexualidad. Hay que conocer y utilizar los métodos de planificación. Aquí en la zona los embarazos se presentan a muy temprana edad. La orientación es mínima en los colegios y son muy pocas las familias donde hay un diálogo abierto sobre este tema. Tener un hijo no es solamente traerlo al mundo. Es también darle alimentación, afecto, educación, propiciarle un futuro. Y esa es otra responsabilidad que debemos asumir.
Lo otro es con quien me meto. Para muchas peladas es muy atractivo el pelado que está en el tropel. La pelada debe tener muy claro que eso puede representar un riesgo para ella, para su familia y su entorno en general. Las jóvenes no tienen que mirar solo la pinta o las zapatillas, porque lo que se está jugando es la vida, en una lógica donde el más rápido decide quien vive.
Otra cosa es decidir lo que quiere hacer uno con su vida. Independientemente de las cosas que le suceden a uno en la vida siempre tiene en sus manos esta decisión: si te metes en la esquina a dar balas o si te dedicas a otras cosas. Y la pobreza no puede volverse el pretexto para hacer malas cosas.
¿Qué tan importante es la aplicación de esta carta para tu país?
Hay cosas que son muy complejas. En la negociación del Tratado de libre comercio con Estados Unidos es importante el tema de las patentes. La incidencia de la carta frente a la utilización del conocimiento, de la tecnología, de las investigaciones o de los productos que se van a patentar puede ser importante. Colombia tiene recursos naturales estratégicos y la carta debería servir para defenderlos. Pero me genera muchas incógnitas: ¿cómo puede incidir al nivel ético en la gente que desarrolla estas investigaciones?, ¿qué consecuencias puede tener para las comunidades más desprotegidas que hay en el mundo, como la colombiana?
¿Consideras importante la difusión de la carta de responsabilidades humanas al nivel local?
Si. Cuando hicimos el taller con los pelados, ellos tuvieron mucho interés en seguir hablando del tema. En los sectores populares, la responsabilidad siempre la delegamos a otros: se considera que nosotros somos pobres porque existen los ricos, entonces los culpables son los ricos. De alguna manera puede ser que sí. Pero en otra parte nos toca a nosotros contrarrestar esta lógica. En ese sentido la carta puede generar procesos en las bases sociales y eso puede incidir en las grandes estructuras. Está posibilidad esta en nuestras manos.
¿Para ti personalmente, participar en este proyecto ha cambiado tu visión de las cosas? ¿Tu actitud?
La carta de responsabilidades me ha entregado nuevos elementos. Ya estábamos trabajando el tema de los derechos humanos. Y es un tema que muchas veces es muy elitista. Muy pocas veces para las comunidades como tal tienen incidencia real. He estado en muchos eventos donde los que hablan son los coordinadores, los académicos, los especialistas. Muy pocas veces uno escucha gente de las bases en estos foros. El problema es que el tema de los derechos humanos puede durar aquí el tiempo que la defensoría este abierta, desde las 8.00 a.m. hasta las 6.00 p.m. Después, ¿frente a un policía, frente a un fiero, cuales derechos tiene uno ? La carta puede servir para que la misma gente se apropie el tema de los derechos humanos.
La idea de la carta es poder controlar y influir sobre las políticas publicas desde las mismas comunidades. ¿Lo ves posible ?
Yo creo que si. Es importante generar procesos de participación frente a la politiquería, frente a la corrupción, y la misma carta puede influir en eso. Lo importante es que no se vuelva un tema más, que la gente considera interesante y punto. Es importante que realmente incida en los problemas de los ciudadanos de manera concreta. La carta de responsabilidades tiene que apoyarse en procesos o en organizaciones de base ya existentes. Pero también es clave vincular a las personas que no hacen parte de ninguna organización. Por ejemplo el señor de la tienda es fundamental en una comunidad, es donde el que circula toda la información del barrio.
¿Concretamente, cómo se puede popularizar esta carta para que no sea solamente un concepto?
Toca utilizar los medios de promoción clásicos como los carteles, los volantes, la organización de foros o de jornadas comunitarias. O sea la difusión tiene que hacerse con cosas muy practicas para la gente. La idea es que muchos se vinculen a la propuesta. Y además la carta no se puede quedar solamente en las comunidades. También tiene que incidir en la actitud de los dirigentes políticos.
¿Cuáles recomendaciones le harías al Comité internacional de la carta de responsabilidades humanas?
Uno: la promoción. Toca trabajar en una mayor divulgación de la carta. Dos: hacer un ejercicio más pedagógico, es decir buscar herramientas para que la gente se pueda apropiar el tema. Tres: deberían haber unos planes de acción desde las diferentes ciudades, los diferentes países, para que haya una constancia frente al tema. Y también tener una proyección a largo plazo de como seguir trazando el tema, porque así sea fundamental también es un tema que la gente fácilmente puede olvidar. Todo el mundo tiene que participar.