Origen de la carta
La Carta de responsabilidades es un texto de 10 principios que guían el ejercicio de las responsabilidades. La Carta resulta de un proceso de trabajo internacional de 10 años (1991-2001), llevado a cabo en el marco de la Alianza para un mundo responsable, plural y solidario.
Actualmente, la vida internacional se apoya en dos pilares: la Declaración Universal de los Derechos Humanos, que se centra en la dignidad de los seres humanos y la defensa de sus derechos, y la Carta de las Naciones Unidas, cuyos puntos centrales son la paz y el desarrollo. Gracias al marco que han creado estos dos pilares, se ha logrado un progreso indiscutible en la organización de las relaciones internacionales. Sin embargo, durante el transcurso de los últimos cincuenta años, esos dos pilares internacionales han entrado en crisis.
La idea de un tercer pilar, de una “Carta de la Tierra”, que tratara principalmente de las relaciones entre la humanidad y la biosfera, apareció por primera vez en la Conferencia mundial de Estocolmo sobre el medio ambiente en 1972. Esta idea se retomó durante la preparación de la Cumbre de la Tierra en 1992 en Río de Janeiro, pero la redacción no pudo llevarse a cabo puesto que los gobiernos no consiguieron llegar a un consenso sobre una formulación adaptada a los retos reales del mundo. Por esta razón, la Alianza por un mundo responsable, plural y solidario ha hecho de la redacción colectiva de dicha Carta uno de sus objetivos.
Este trabajo parte de la convicción que para manejar nuestro planeta, los pueblos del mundo deben ponerse de acuerdo sobre principios éticos comunes. En efecto, la humanidad, la cual se caracteriza por una interdependencia amplia entre las personas, las sociedades, la humanidad y la biosfera, exige una nueva definición del contrato social que liga cada actor al resto de las sociedades. Es sobre la noción de responsabilidades humanas que se fundamentará la Carta.
La Carta pasó por varias etapas de redacción. Entre 1995 y 1998, se coordinaron talleres de trabajo en África, Asia, América Latina y Europa. El objetivo de estos talleres era extraer valores y principios comunes a partir de la realidad cotidiana que se vivía en las diferentes sociedades. En 1999, surge una primera propuesta de Carta del resultado de estos trabajos. Después de una serie de comentarios, el texto definitivo de la Carta de responsabilidades fue adoptado en la Asamblea Mundial de ciudadanos en Lille, diciembre 2001.
Desde 2002, la Carta se está difundiendo y reflexionando con distintos sectores sociales de más de 15 países del Mundo. Esta iniciativa se está realizando gracias al apoyo financiero y metodológico de la Fundación Charles Leopold Mayer.